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Imagen del Señor del Gran Poder

En Marzo de 1948, pocos meses después de fundarse la Hermandad en la villa de Tocina, sus jóvenes cofrades decidieron constituir una comisión encabezada por el párroco, Rvdo. P. Manuel de Olloqui Fernández, con el fin de adquirir una imágen de Nazareno que les sirviese de titular.
El encargo recayó sobre el imaginero alcalareño Manuel Pineda Calderón, firmándose el contrato de ejecución de 11 de Diciembre de 1948.

Uno de los rasgos definitorios de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder es su tamaño, algo inferior al habitual, pues mide 145 centímetros de alto sin peana. La advocación elegida por los cofrades fundadores, lejos de coaccionar la libertad creativa del imaginero, le invitó a realizar una personal reinterpretación de la magistral imagen que Juan de Mesa tallara en 1620.

El Gran Poder de Tocina camina de manera segura y decidida, haciendo gravitar el peso de su cuerpo sobre la pierna izquierda, que se flexiona ligeramente. Sobre el hombro izquierdo carga una cruz latina y arbórea. Las manos, con las venas y tendones bien marcados, apenas se posan sobre la rugosa superficie del santo madero, pareciendo más bien abrazarlo.

La cabeza aparece suavemente inclinada, con ligera torsión al lado diestro, mostrando los músculos del cuello en tensión. Una corona de espinas sobrepuesta se ajusta a la testa del Nazareno. Cabellera, bigote y barba están tratados pormenorizadamente, al gusto de la primera mitad del siglo XVII.

Los rasgos fisonómicos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, nobles y bellos, ofrecen toda una lección de sufrimiento contenido y de dulzura en medio del dolor.

Imagen de la Stma. Virgen del Mayor Dolor y Traspaso

La Virgen del Mayor Dolor y Traspaso es una imagen de candelero para vestir, que mide 150 centrímetros de alto. Por tanto, tan sólo presenta talladas y encarnadas la cabeza y las manos. En esta imagen, el autor permanece fiel a un prototipo de belleza femenino, claramente idealizado, que no se basa en ningún modelo concreto del natural. Se trata de un rostro juvenil, de contorno redondeado o ligeramente oval, animado por expresiones de ansiedad y sereno dolor.

La cabeza de María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso se inclina ligeramente hacia la derecha. Bajo una amplia frente despejada se asoman dos cejas que se incurvan casi imperceptiblemente. Pineda Calderón acude al tradicional uso de los ojos de cristal, oscuros y rasgados, cuya mirada se tamiza por unas espesas pestañas. Tres lágrimas resbalan por sus tersas mejillas, dos en la izquierda y una en la derecha. El pronunciado surco nasolabial sirve de tránsito hacia unos labios entreabiertos bien dibujados, que permiten la visión de la hilera superior de dientes y de la lengua.

El cuello es esbelto y está adecuadamente anatomizado, con la escotadura yugular marcada. Las manos presentan unos dorsos anchos, flexionando de manera más palpable los dedos de la mano derecha, con objeto de portar el usual pañuelo de encajes.

La pálida encarnadura de la mascarilla y manos, eficazmente patinada, contrasta con los toques carmines de los párpados, mejillas y labios.


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